Estados Unidos remontó un 2-1 para imponerse 4-2 en una noche de goles, frustración y un explosivo cierre entre jugadores.
Texto y Fotos: Walfri Rodas
Chile dejó escapar una ventaja de 2-1 y terminó sucumbiendo 4-2 ante el conjunto estadounidense en Saint Louis. La remontada, protagonizada por jóvenes talentos, quedó marcada por un enfrentamiento entre jugadores que encendió los ánimos en los últimos instantes.
La ilusión chilena se desvaneció en una noche que parecía destinada a terminar de otra manera. En Saint Louis, la selección de Estados Unidos encontró la fórmula para superar a un Chile que llegó a soñar con la victoria, pero que terminó pagando caro sus desconcentraciones defensivas y su incapacidad para contener el ímpetu de un rival decidido a cerrar la fecha FIFA con una sonrisa.

El encuentro comenzó con los estadounidenses tomando la iniciativa. Sebastian Berhalter, quien atraviesa un momento destacado con su selección, abrió el marcador después de una brillante acción individual de Sergiño Dest. El tanto obligó a Chile a reorganizarse y buscar alternativas para recuperar el control del partido.
La respuesta sudamericana llegó en un momento clave. Diego Ulloa aprovechó una jugada confusa dentro del área, producto de un tiro de esquina, para establecer la igualdad. Poco después, Maximiliano Gutiérrez protagonizó una acción individual de gran calidad: desbordó por la izquierda, encontró el espacio necesario y sacó un disparo potente desde fuera del área que puso el 2-1.
Chile había conseguido cambiar el rumbo del compromiso, pero la ventaja no resistió demasiado.

Apenas iniciado el segundo tiempo, Julian Hall apareció para devolverle la paridad al marcador. El gol modificó el panorama y fortaleció la confianza de un equipo estadounidense que comenzó a dominar las acciones, mientras el guardameta Vigouroux se convertía en una de las figuras chilenas al evitar una diferencia mayor.
La insistencia local encontró recompensa al minuto 72, cuando Chris Richards conectó un servicio de Berhalter para consumar la remontada. Con Chile volcado en busca de una reacción, Mathis Albert sentenció el encuentro durante el tiempo añadido, colocando el definitivo 4-2.
Sin embargo, el desenlace deportivo quedó acompañado de un episodio de tensión. Leandro Hernández se acercó al arquero Brian Schwake, quien permanecía en el suelo con el balón, y lo golpeó ligeramente con su botín. Richards intervino para encararlo y el intercambio derivó en una pelea colectiva que terminó con amonestaciones para ambos protagonistas.

Para Chile, la derrota representó su segundo tropiezo consecutivo en territorio norteamericano, después de caer ante Canadá en Toronto. Para Estados Unidos, en cambio, fue una noche de remontada, juventud y carácter, aunque con un cierre que recordó que la intensidad del fútbol también puede desbordar los límites de la competencia

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